¿A dónde va el alma de un suicida?

¿A dónde va el alma de un suicida?
4.5 (90%) 2 votos

¿A dónde va el alma de un suicida?

Sucedió en Ibagué en el Departamento del Tolima, en la República de Colombia, donde una joven mujer, según las autoridades de escasos 32 años, decide quitarse la vida y de paso involucra a su inocente hijo de 10 años de edad. No nos compete a nosotros investigar las causas o móviles, pero sí nos sentimos obligados, dentro de la línea de tratar de establecer la frontera entre la verdad y el fraude, dar respuesta a determinadas inquietudes relacionadas con el tema del suicidio.

1.- ¿Una persona que se suicida puede ir al Cielo?…. y 2.- ¿Podemos rezar por un suicida?…

El signo de un desastre

La mayoría de las sociedades han considerado el suicidio como un desastre. Incluso si este acto, por ejemplo en Japón, podía realizarse con valor, el suicidio es, en realidad, el último acto de un fracaso insoportable.

El respeto de la dignidad humana

En el plano humano, el respeto de la dignidad humana es el respeto de toda vida humana. Incluida la nuestra propia. Lo que funda los derechos del hombre es el respeto de esta dignidad humana: promover los derechos del hombre exige que se respete la propia vida.

La vida es un don de Dios

Nadie puede darse la vida a sí mismo. La vida es un don extraordinario que recibimos; los cristianos reconocen en Dios el origen de ese don.

Al reflexionar, no hay ninguna razón para ese don, porque antes de recibirlo no existíamos y no teníamos ni valor ni mérito. No hay otra razón a ese don que el amor gratuito: dando la existencia a un ser, Dios ama ya al que no existe todavía.

Querer poner fin a la existencia, de manera libre y consciente, es pues rechazar el don absoluto de la vida, y despreciar así el don que Dios nos hace por amor. Es renunciar a creer que la felicidad es posible en esta vida. Es herir gravemente a nuestros allegados y a la sociedad. Es negar que la vida terrestre pueda desembocar en una vida de amor infinito que Dios propone. En definitiva, “en todo suicidio responsable, hay una voluntad de dejar de ser hombre, para ser Dios sin límite”. 

Sepultura cristiana

Este análisis es el fundamento de la que ha sido desde hace mucho tiempo la posición de la Iglesia católica y su rechazo de la sepultura cristiana a los suicidas. Pero hoy sabemos que el suicidio es un gesto realizado a menudo en un estado de desamparo grave. Este estado de desamparo afecta de modo grave las capacidades de discernimiento y de libertad. Las enfermedades psíquicas pueden impedir a la persona el uso de la razón.

Además los psicólogos saben que este acto expresa a menudo, de un modo paradójico y erróneo, un deseo grande de vivir y de liberarse de un peso demasiado pesado de sufrimientos interiores.

“Trastornos psíquicos graves, la angustia o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida”.

Además, aun reprobando de modo fuerte el acto del suicidio en sí, la Iglesia aplica la misericordia y concede la sepultura.

¿Podemos rezar por un suicida?

Claro que sí; podemos rezar siempre por la salvación de una persona que se ha suicidado, ya sea alguien de nuestra familia, un amigo u otra persona. Las indicaciones precedentes nos incitan a no juzgar, sino a esperar y rezar.

“No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por medios que sólo Él conoce, la ocasión de un arrepentimiento salvador”. (Catecismo de la Iglesia católica n°2283).

Los que creen y esperan, lo hacen por la gracia de Dios. Y ese mismo Señor Dios que nos ha dado esta gracia nos invita a creer y esperar por los demás.

Es bueno hacer celebrar misas por los difuntos. Incluso si ha habido un suicidio, la esperanza es siempre posible.

Si alguien que amamos se ha suicidado, nos es posible esperar. Creemos que Cristo Jesús ha dado su vida por todos. En su agonía y su pasión, se une a todos aquellos que sufren. Por su sufrimiento en la Cruz perdona nuestros pecados. En la época del cura de Ars (en el siglo XIX), un hombre se suicidó arrojándose al agua desde un puente. El cura de Ars dijo a su mujer: “Entre el puente y el agua, ha tenido tiempo de volverse hacia la misericordia de Dios”.

  1. de 1000questions.

Espere la segunda entrega: ¿Los suicidas se van para el infierno?

Add Comment